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Rutas fotográficas por España

SAN SEBASTIÁN Y LOS PUEBLOS GUIPUZCOANOS. Una ruta entre el mar y la montaña


La costa guipuzcoana reúne en pocos kilómetros una gran riqueza paisajística donde podemos encontrar, después de pasear por su capital, algunos de los pueblos, playas y acantilados más bellos del litoral vasco que invitan a una visita pausada y sin prisas para disfrutar también de su cultura y tradiciones.

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Un punto de partida para esta ruta puede ser en el extremo occidental de la provincia en el límite con Vizcaya para conocer Motrico, uno de los pueblos marineros más importantes en épocas pasadas, que destaca por su puerto, donde podemos visitar una antigua cofradía pesquera y por un casco histórico muy monumental con sus tortuosas calles en cuesta salpicado de imponentes casas palacio.

A escasos kilómetros podemos hacer una breve parada en Deba para visitar la iglesia de Santa María que tiene el claustro más antiguo de toda Guipúzcoa.

Siguiendo paralelos a la costa, nuestra siguiente parada será en Zumaia para visitar en su playa un verdadero tesoro natural, que reúne millones de años de historia geológica. Se trata de las impresionantes formaciones rocosas y acantilados del "flysh" aflorando del mar.

A pocos kilómetros de Zumaia nos espera uno de los pueblos marineros más pintorescos como es Guetaria, localidad natal de Juan Sebastián Elcano, donde podemos visitar la imponente iglesia gótica de San Salvador, recorrer su puerto al pie del monte San Antón, más conocido como el Ratón de Guetaria y disfrutar de una de las mejores zonas en la producción del txakoli.

Antes de llegar a la capital de la provincia, merece la pena hacer una visita a Zarautz para poder disfrutar de su enorme playa, la más extensa del País Vasco y de su paseo marítimo.

Una vez en San Sebastián, no podemos olvidarnos de subir al Monte Igueldo para contemplar desde allí las impresionantes vistas de toda la Bahía de la Concha de la que emerge la isla de Santa Clara.

Abajo, al pie del monte en un rincón junto al mar, encontraremos una de las obras más conocidas del artista local Eduardo Chillida como es el Peine del Viento. Desde allí, recorriendo todo el paseo marítimo a lo largo de las playas de Ondarreta y La Concha llegaremos al Puerto y al Casco Viejo donde nos perderemos por sus callejuelas para disfrutar en sus tabernas de una increíble variedad de "pintxos".

Siguiendo nuestra ruta por la costa, llegaremos a la pintoresca villa marinera de Pasajes, donde tomando un barquito podemos cruzar la estrecha bocana natural del puerto y llegar a Pasajes de San Juan donde podemos deleitarnos con sus casas de pescadores y estrechas callejuelas, todas ellas mirando hacia el mar.

Desde allí podemos ascender al monte Jaizkibel para contemplar sus fabulosas vistas (si la niebla no nos lo impide) y bajar hacia uno de los pueblos con el casco antiguo más bello como es Fuenterrabía en el que destaca su Barrio de la Marina con sus típicas tabernas.

Ya de regreso hacia el interior de la Península, muy cerca de la población de Aia merece la pena visitar el Parque Natural de Pagoeta, con su frondoso bosque atlántico de hayas, fresnos y abedules y por último en los límites con Navarra, la villa amurallada de Segura que aún conserva su trazado medieval.

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